02 de April de 2019

LULA ES UN PRESO POLÍTICO

Su prisión se produjo para impedir que él ganara las elecciones presidenciales de 2018 y trajera de regreso a Brasil un proyecto de poder democrático y progresista. Lula era el líder de preferencia de votos en las encuestas pre-electorales, y por eso él fue impedido de concurrir, fue arrestado e imposibilitado incluso de dar entrevistas, todo se hizo para impedirlo de comunicarse con la sociedad brasileña. El juez Sérgio Moro, responsable de la condena y de la orden de arresto, se convirtió en ministro de Justicia del gobierno que se eligió, de Bolsonaro. Es decir, aquél que promovió un juicio sin pruebas en contra de Lula estaba asociado al principal beneficiado por la prisión: Jair Bolsonaro.

LULA ES INOCENTE

Lula fue injustamente condenado por el crimen de corrupción pasiva, basado en la supuesta propiedad de un apartamento en la ciudad de Guarujá, sin ninguna comprobación material de tal hecho. En realidad, en la época de la condena, este apartamento pertenecía a la constructora OAS que, incluso, lo utilizó como caución para obtener un préstamo junto al banco estatal Caixa Econômica Federal. La sentencia afirma que Lula fue condenado por un acto de oficio indeterminado, figura jurídica inexistente en la legislación penal. En el transcurso del proceso, ninguno de los 73 testigos escuchados en las 23 audiencias realizadas presentó pruebas de que Lula fuera propietario del inmueble. Ni Lula ni su familia pasaron siquiera un día o una noche en dicho apartamento. Sin embargo, el juez Sérgio Moro usó como principal prueba un mero testimonio, obtenido a través de la “delación premiada” del presidente de la empresa constructora del apartamento – OAS, quién ya había sido condenado a 40 años de prisión y, como premio por dar el testimonio contrario a Lula, recibió una drástica reducción de su pena.

La siguiente condena, en la acción conocida como “Quinta de Atibaia”, no es menos absurda. Acusado de haber favorecido a empresas brasileñas a cambio de reformas en la referida quinta, hasta el momento no hubo especificación, por parte de los acusadores, de qué acción de Lula podría ser clasificada como un acto de corrupción. Tampoco hubo alguna comprobación de que él sería propietario del inmueble y, por lo tanto, beneficiario de las reformas. Por el contrario, la compra de la ‘Quinta de Atibaia’, así como su propiedad, fueron comprobadamente realizadas por la familia del Sr. Jaco Bittar, que presentó el recibo de la compra, los comprobantes de las transferencias bancarias lícitas para el pago de la propiedad y el registro del inmueble a nombre de un miembro de su familia. El mismo Ministerio Público Federal reconoce que no ha podido comprobar los supuestos actos de lavado de dinero relacionados con la compra de dicha quinta. Sin embargo, Lula fue condenado a otros 12 años y 11 meses de prisión, a través de una sentencia llena de errores groseros y que ha sido firmada en tiempo récord.

DEMOCRACIA EN RIESGO

La prisión política de Luiz Inácio Lula da Silva y las constantes violaciones a sus derechos civiles y políticos fueron llevados a cabo por un sistema judicial partidarizado y en plena guerra jurídica en contra del pueblo brasileño; la ejecución de la concejal Marielle Franco y de su motorista, Anderson Gomes, y la inquietante demora para la elucidación del caso involucrando a la concejal y defensora de los derechos humanos exponen el profundo deterioro del Estado Democrático de Derecho en Brasil.

LULA LIBRE!

Por todos los argumentos expuestos anteriormente, la lucha por la libertad de Lula es una lucha de todas las fuerzas democráticas y progresistas del mundo. Es urgente que impulsemos una amplia campaña internacional de lucha por #LulaLibre y, al mismo tiempo, que se denuncie el Golpe ocurrido en Brasil y sus diversas consecuencias, tales como los ataques a la democracia y a los derechos humanos, las arbitrariedades del poder judicial, el congelamiento de los gastos públicos, la nueva ola de privatizaciones y entrega de las riquezas naturales para empresas privadas y grupos extranjeros, y la amplia ofensiva para la retirada de derechos de los trabajadores y trabajadoras.

¿QUIENES SOMOS?

El Comité de Solidaridad Internacional en Defensa de Lula y de la Democracia en Brasil reúne diversas articulaciones internacionales, movimientos populares, entidades sindicales, partidos políticos, activistas por la democracia y por los derechos humanos, y también los Comités por la Libertad de Lula, que están conformados en diversas regiones del mundo. En otras palabras, el Comité reúne a todos y todas que luchan por la libertad de Lula y por la restauración de la democracia en Brasil.

Lea más sobre el Comité de Solidaridad Internacional en Defensa de Lula y de la Democracia en Brasil aquí.

¿CÓMO PARTICIPAR?

Firmar el Manifiesto Digital: “Lula es un preso político. ¡Lula Libre!” (http://bit.ly/lulalibre)

Organizar un Comité Lula Libre: que puede reunir a un grupo de personas y / o organizaciones para construir acciones por #LulaLibre.

Organizar espacios de debate sobre la situación de la prisión política de Lula: en universidades, sindicatos, parlamentos, radios, televisiones e Internet, etc.

Divulgar y contribuir con el Movimiento Lula Libre Internacional: acompañar el sitio del comité (https://comitelulalivre.org/) y las redes sociales: encuéntranos buscando @freelulabrasil o @free.lula (Instagram)

Contacto

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