30 de August de 2019
Foto: Ricardo Stuckert

Luiz Inácio Lula da Silva (Pernambuco, 1945), expresidente de Brasil y encarcelado por corrupción desde abril de 2018, se subió a la ola de críticas sobre la gestión del actual presidente, Jair Bolsonaro, por los fuegos que consumen millones de hectáreas en la Amazonía.

“Pienso que Bolsonaro le está haciendo un gran daño a los brasileños. Una parte por maldad y otra por ignorancia, él no sabe de lo que está hablando”, declaró al periodista de la BBC Will Grant, enviado especial a la zona.

Desde la prisión Federal de Policía de Curitiba, Lula se opuso a lo que Bolsonaro ha declarado en las últimas fechas.

“En las relaciones entre países no puedes insultar como hacen Trump y Bolsonaro. Brasil necesita amigos como Francia, Reino Unido, Italia, Estados Unidos y China. Y ellos también nos necesitan”, defendió Lula.

El expresidente consideró que “no existe relación” entre Bolsonaro y esos países porque “está ideológicamente guiado por personas que no creen que la tierra es redonda. No tiene la más mínima noción de geopolítica internacional”.

A comienzos de semana, Bolsonaro condicionó aceptar los US$22 de ayuda aprobados por el Grupo de los 7 (G7) a que Emmanuel Macron, presidente de Francia, retirara los “insultos” vertidos sobre el mandatario brasileño.

Macron le acusó de “incumplir y mentir” sobre pactos medioambientales y Bolsonaro, a su vez, acusó a Macron de querer “interferir en la soberanía” de Brasil.

Desde enero, y según datos oficiales, se ha registrado la cifra récord de más de 74.000 incendios en Brasil.

A eso se le une la propagación de los mismos a zonas amazónicas en Perú, Bolivia y Paraguay.

Aunque las causas del fuego no están del todo esclarecidas, un estudio conjunto del Instituto de Investigación Ambiental de la Amazonía y la Universidad Federal de Acre indica que los incendios están directamente relacionados a la deforestación, ya que las diez municipalidades de la región con más advertencias de deforestación son las que más sufrieron incendios en el año.

Ante esto, Bolsonaro acusó a las organizaciones humanitarias de lanzar una “campaña” en su contra y su ministro de medioambiente, Ricardo Salles, aseguró que “el clima seco, el viento y el calor hicieron que los incendios aumentaran en casi todo el país”.

Lula, por su parte, se puso de lado de lo que dicen las ONGs y declaró que los responsables de los incendios “piensan que preservar los árboles para combatir el calentamiento global es estúpido. Deforestan como si Brasil y el mundo no necesitaran bosques. En nuestro país, la estupidez está al máximo nivel en el gobierno”.

Lula da Silva, tras la reducción de una de sus condenas de 12 a 9 años, alberga esperanzas de ser liberado pronto. Especialmente después que se filtraran mensajes privados de su juez y actual ministro de justicia Sergio Moro donde, según el medio The Intercept, no actuaba con imparcialidad sino guiado por motivos políticos.

BBC Mundo