10 de September de 2019
Foto: Agencia PT

En contraste con el actual gobierno, el presidente Lula tenía la clara importancia de las cuestiones ambientales y los dos ministros que servían su gobierno, Marina Silva y Carlos Minc, han dedicado gran parte de sus carreras políticas y profesionales a la defensa del medio ambiente, y en el caso de Amazonia, a la búsqueda de la convivencia armoniosa de los habitantes de la región con el bosque.

En su intervención durante la COP – 15, Copenhague en 2009, el presidente Lula anunció el compromiso con políticas gubernamentales y la adaptación de la legislación para la reducción de las emisiones de gases del efecto invernadero entre el 36.1% y 38.9%, con cambios en el sistema de agricultura, en el sistema siderúrgico y la mejora de la matriz energética en Brasil, y la reducción de la deforestación de la Amazonia en un 80%. Además, se comprometió con gastos de 166 miles de millones de dólares hasta 2020 con esta misma finalidad y ofreció Brasil como sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, Rio+20, que se realizó en 2012.

En su discurso en Copenhague, el presidente Lula enfatizó la responsabilidad común, pero diferenciada de la comunidad internacional en relación al combate al calentamiento global y asumió compromisos firmes de cooperar con las iniciativas en este sentido. También aceptó la participación internacional en la preservación del bosque amazónico y en el apoyo a nuestras políticas ambientales determinadas soberanamente por el gobierno, como el Fondo Amazónico financiado por los gobiernos de Noruega y de Alemania.

Mientras la deforestación del bosque amazónico fue reducido en casi 6 veces en 10 años, de 27,772 km² en el año de 2004 para 5,012 km² en 2014, en los gobiernos de los presidente Lula y Dilma Rousseff, en este primer año del gobierno Bolsonaro, en un único mes, junio, fueron devastados 920.2 km² de bosque amazónico, un crecimiento del 88% en comparación con el mismo mes en 2018.

En el mes de julio, también en relación al año pasado, la devastación aumentó 278%, principalmente por incendios estimulados por los pronunciamientos de Bolsonaro en defensa de intereses económicos en detrimento de la protección ambiental y de las metas de reducción del calentamiento global. Al invés de enfrentar el problema, el gobierno despidió el presidente del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE), institución responsable por el monitoramento de la situación.

Al contribuir de manera pionera, entre los países en desarrollo, para el combate al calentamiento global, el presidente Lula reforzó el papel de Brasil como un país no solamente pacífico, pero también proveedor de paz y que otra política ambiental es posible y necesaria.

Comité de Solidaridad Internacional en Defensa de Lula y de la Democracia en Brasil
10 de septiembre de 2019

Traducido por Colectivo Regina de Sena México-Brasil contra el golpe.