02 de February de 2019

Diez meses, trescientos días ha cumplido esta semana en la cárcel de Curitiba quien fuera presidente de la república de Brasil entre 2003 y 2011, Luiz Inácio Lula da Silva. El umbral de enero a febrero ha sido también fecha del fallecimiento de su hermano –a cuyo entierro no se le autorizó a asistir- y de formalización de la candidatura al Nobel de la Paz, tras una recogida de más de medio millón de firmas en Change.org. Pero quien concibió la iniciativa, la habló con Lula antes de su encarcelamiento y en octubre entregó ya una primera propuesta con cuatrocientas firmas es el también Premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel.

El veterano activista de derechos humanos, impulsa el reconocimiento a Lula, “que sería un camino importante para su liberación”, desde la experiencia de sus 88 años y de haber recibido el prestigioso galardón por su lucha pacífica contra la dictadura del general Videla y como símbolo de la resistencia contra los regímenes dictatoriales latinoamericanos del último cuarto del siglo XX. Ya en su discurso, Pérez Esquivel, defensor de la Teología de la liberación, dijo recibir el premio “en nombre de los pueblos de América Latina, y de manera muy particular de mis hermanos los más pobres y pequeños, los más amados por Dios; mis hermanos indígenas, los campesinos, los obreros, los jóvenes, los religiosos y hombres de buena voluntad que renunciando a sus privilegios comparten la vida y camino de los pobres y luchan por construir una nueva sociedad”.

Compromiso con los pobres, lucha contra la pobreza que acercó a Lula y Pérez Esquivel hace cuarenta años. Que Pérez Esquivel este está convencido que se está castigando con el encarcelamiento injusto de Lula y que el Nobel podría resarcir.

 

¿Por qué promueven la candidatura de Lula al Nobel de la Paz 2019?
Porque Lula siempre trabajo para los sectores más populares, los más pobres. Sacó de la miseria extrema a 36 millones de brasileños y brasileñas. Con políticas sociales contra el hambre y la pobreza, pero también dándoles educación, salud, condiciones de vida digna. Por eso le han atacado tanto, por trabajar con los sectores siempre explotados por los terratenientes. Y estos avances en alimentación, salud, y condiciones de vida son algo reconocido por la FAO, de la que soy miembro, por la UNESCO. Durante su gobierno hubo un avance en el desarrollo del pueblo brasileño que transformó al país en quinta potencia mundial y esos son méritos que contribuyen a la paz. Además, trabajó por el entendimiento, la solidaridad de los pueblos tanto Latinoamericanos, como de África y Asia.

¿Cuándo surgió la idea?
Ya lo hablé con él antes de que lo metieran preso, pero luego… ¿Sintieron hablar allá en España de la Lawfare? La campaña de usar la justicia al servicio de intereses políticos. En el caso de Brasil, el juez Sergio Moro apartó a Lula del proceso electoral y, a cambio, ha acabado nombrado Ministro de Justicia y Seguridad Pública. Pero en otros muchos países está en marcha para sacar de en medio a los presidentes progresistas: Fernando Lugo Paraguay, Manuel Zelaya en Honduras… Yo creo en la justicia, pero no en el poder judicial actual. La abogada coordinadora del grupo de juristas que defiende a Lula, Carol Proner, entregó al Papa Francisco un informe sobre esta Lawfare, como usan las leyes para condicionar y someter al poder político.

Acaba de declarar que teme por la vida de Lula, tras la denegación del permiso para ir al entierro de su hermano. ¿En qué sentido teme?
Yo no creo ni en el actual gobierno brasileño, ni en su actual sistema de justicia. No hay ninguna garantía sobre la vida de Lula y esto es el miedo y la preocupación que tenemos. Porque actúan con total y absoluta impunidad, tanto la judicatura como el poder político. Y esto me hace temer por la vida de Lula.

¿En qué punto está la candidatura al Nobel? ¿Qué sensaciones tiene?
El pasado octubre yo ya presenté al Comité Nobel la propuesta acompañada de cuatrocientas firmas de personalidades internacionales incluidos Noam Chomsky, Leonardo Boff y organizaciones latinoamericanas, estadounidenses y europeas. Lo que hemos abierto después en una campaña de firmas, (hasta el día 31 de enero y que pasó del medio millón) así como la solicitud a personas y entidades de que envíen cartas al Comité Nobel apoyando la propuesta. En octubre se conocerá la concesión, pero ¿Mi sensación? Espero que se lo adjudiquen a Lula porque sería de justicia y porque fortalecería las instituciones democráticas profundamente dañadas actualmente en Brasil.

Lula fue presidente del Brasil de 2003 a 2011. ¿La candidatura en 2019, es una herramienta para promover su excarcelación?
Sería importante. En mi caso, yo estaba en prisión cuando comenzó la campaña a favor de mi designación como Nobel de la Paz 1980. Y la candidatura no más ayudó a mi liberación. Después ya el Nobel… En esa línea sería bueno que Lula pueda seguir haciendo aportes a su pueblo. Que el juez que lo condena, Sergio Moro, sea el actual ministro de Justicia y Seguridad de Brasil, no es ninguna garantía de imparcialidad sino, al contrario, la prueba de que directamente había el objetivo político de sacarlo de en medio de las presidenciales.

¿Desde cuándo conoce a Lula y cuál es su relación?
Lo conozco hace más de cuarenta años, cuando él era dirigente sindical de los metalúrgicos en Sao Paulo. Él viene de las comunidades de base eclesiales, de tiempos del cardenal Paulo Evaristo Arns, hombre con visión ecuménica, fe y compromiso social. Y ahí lo conocí a Lula, cuando ambos éramos jóvenes. Ya entonces él pensaba en un partido político y ahí surge el Partido de los Trabajadores (PT). Y siempre tuvo ética, valores. No llegó al gobierno porque le interesara poder. Siempre ha sido un hombre con convicciones profundamente sociales y espirituales.

Ganó el Nobel en 1980 por activismo contra la dictadura argentina y hoy declara que “el intervencionismo de EEUU también es responsable de la prisión de Lula”, ¿ve paralelismo entre la situación de Latinoamérica entonces y ahora?
Sí, sí. Es terrible lo que está haciendo EEUU. No permite que ningún país latinoamericano se salga de su órbita. Desde que en todas las votaciones de la ONU para levantar el bloqueo a Cuba los únicos en oponerse son EEUU e Israel, a la situación actual con Venezuela, y las que ya pasaron en Paraguay y Honduras. Hay una política de opresión de los EEUU. Ellos impusaron las dictaduras latinoamericanas de los 70 y 80 con graves violaciones de los derechos humanos en todo el continente a través de aquella doctrina suya de la seguridad nacional. La gente tiene que hacer memoria, recordar, y no dejarse engañar por los grandes medios de comunicación.

La candidatura de Lula se barajó en 2009. Incluso Obama dijo “Es el tipo”. ¿Ahora el Nobel puede preferir a alguien menos de izquierdas por el contexto?
Habrá que ver. Pero yo espero que el Comité Nobel tenga conciencia crítica y valores para poder decidir. Confío que el Comité Nobel actúe consciente.

¿Piensa que Lula es el mayor preso político hoy como Dilma Rousseff ha dicho en España?
Sí, claro que sí. Es el mayor preso político actual a nivel mundial. Sufre una enorme injusticia. Yo le visité en prisión en abril, con Leonardo Boff, Celso Amorim, Fernando Haddad y los abogados de Lula. Pero la última vez que estuve con él en la cárcel, en agosto, me dijo: “Sólo quiero que reconozcan que soy inocente”. Esto fue una maniobra política para sacarlo de en medio. El actual ministro y entonces juez Sergio Moro fue el artífice con apoyo de EEUU.

¿Cree que si en octubre se concede el Nobel a Lula, él podría asistir, estaría excarcelado para la entrega en diciembre?
No sé si lo liberarían… ¿Recuerda a Aung San Suu Kyi, la Nobel de Myanmar? Le otorgaron el galardón estando presa y luego la tuvieron que liberar…

Pero Liu Xiabo murió encarcelado en China siete años después del Nobel.
Eso es cierto, murió en la prisión… Pero nosotros tenemos que hacer todo lo que está a nuestro alcance para liberar a Lula y que se reconozca su trabajo, su lucha contra el hambre y la pobreza.

¿Qué análisis hace del auge neofascista, de la involución de derechos humanos global?
Soy consciente de que no sólo Latinoamérica, sino también Europa ahora está en una situación difícil porque están perdiendo estado de bienestar, aumentan el desempleo y la pobreza. Pero, lo importante ante eso, es que el pueblo se una con objetivos comunes. No estaremos todos de acuerdo en todo, por supuesto. Pero debe ser posible encontrar ejes rectores en los que sí estemos de acuerdo para salir de… ¿Sentisteis por allá nombrar a Leopoldo Marechal? Él escribe: “Estamos viviendo un laberinto. Pero del laberinto se sale… por arriba”. Hay que mirar al cielo, la conciencia y esperanza.

 

Público | Foto: EFE