27 de agosto de 2018

Llegó a su fin, este sábado (25) por la mañana, ha huelga de hambre realizada por siete militantes de movimientos populares brasileños en Brasília, capital del país, que se inició el 31 de julio. El anuncio del fin de la huelga fue realizado durante un acto de solidaridad organizado por sus seguidores y organizaciones implicadas en la protesta.

Reunidos en el Centro Cultural de Brasília (CCB), donde están alojados del inicio de la protesta, los huelguistas presentaron un manifiesto que oficializa la suspensión de la manifestación. En el documento, afirman que la huelga cumplió su objetivo y contribuyó a la lucha contra el golpe de 2016 y sus consecuencias.

“Nos consideramos victoriosos, pues así se consideran los pueblos que luchan, y tuvimos importantes aportaciones para el conjunto de la lucha popular”, dice el manifiesto.

Los huelguistas resaltaron que la protesta también se relaciona con las trincheras de la lucha por la soberanía popular, por el control de los bienes nacionales, como el petróleo, y por el derecho del pueblo a decidir los rumbos del país.

En este sentido, reforzaron el discurso por la liberación del ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que está en la cárcel desde el 7 de abril, y señalaron que hay una “dictadura del poder Judicial”, en referencia al Supremo Tribunal Federal (STF) del país.

La Corte Suprema es presionada por los movimientos populares para que ponga en votación las acciones declaratorias de constitucionalidad (ADC) que cuestionan la legalidad de la detención después de la condena en segunda instancia. Además del ex presidente Lula, hay cerca de 150 mil personas en la cárcel antes de que se juzgaran todos los recursos de apelación.

El manifiesto también menciona y denuncia el incumplimiento de Brasil acerca de la resolución de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU sobre la situación de Lula.

“Lula es inocente y su prisión tiene carácter político”, destacan los huelguistas en el documento presentado.

Lea el manifiesto en español

Resistencia

En el manifiesto, los huelguistas aseveran que la protesta se realizó de modo consciente y que consiste en un acto extremo inspirado en la “resistencia revolucionaria activa”.

Para el fray Sérgio Görgen, que tiene una amplia experiencia en ese tipo de manifestación pues realizó otras cuatro huelgas de hambre, la lección aprendida durante los 26 días de ayuno se proyecta en el futuro. “La lucha continúa. La huelga de hambre es un instrumento táctico y principalmente una demostración del carácter, de la resistencia y del pueblo brasileño”.

Solidaridad

João Pedro Stédile, de la dirección nacional del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra, considera que la protesta tuvo diversos aspectos positivos.

Él considera que la huelga contribuyó de modo fundamental en la lucha política del actual período, ampliando, nacional e internacionalmente, el debate sobre la libertad de Lula y la responsabilidad del Supremo Tribunal Federal en el tema. “[La huelga] desnudó la verdadera naturaleza del Poder Judicial brasileño y representó un catalizador de energías para animar a la militancia que vino a Brasília el 15 de agosto”, dijo.

La fecha se refiere al acto de cierre de la Marcha Nacional Lula Libre, cuando cerca de 50 mil manifestantes fueron al Tribunal Superior Electoral (TSE) para inscribir la candidatura de Lula a la Presidencia de la República.

Stédile también destacó la importancia de las diversas manifestaciones de apoyo que los huelguistas recibieron a lo largo de los últimos 26 días. Él afirmó que la solidaridad es un principio político y de civilización fundamental. “No se puede construir una sociedad igualitaria y justa sin basarse en los principios de solidaridad y justicia – y solidaridad en el sentido de que nosotros somos todos iguales y solo vamos a resolver nuestros problemas si ayudarnos a nosotros mismos”, finalizó.

A lo largo de la huelga, los militantes recibieron el apoyo de organizaciones, movimientos, grupos e instituciones en general, además de manifestaciones individuales por parte de juristas, artistas, actores políticos, entre otros.

Al total, los huelguistas recibieron más de 500 cartas de apoyo, incluso una carta de Lula.

Edición: Cecília Figueiredo | Traducción: Luiza Mançano

 

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